Navegando por el océano de la Web, estuve leyendo el blog de la chamita esta que supuestamente la asesinó Edmundo Chirinos, en fin; el tema que me atrajo no fue precisamente su asqueroso idilio amoroso con un hombre que podría ser su abuelo, sino porque el título del blog era “Ana y Mia son nuestras reinas y nosotras sus Princesas”.
Cada vez que me adentraba más en la lectura me di cuenta que era (ella) una especie de emo anoréxica que incluso daba instrucciones de cómo vomitar exitosamente después de comer, un domingo había leído en El Nacional un reportaje que describía el grupo de blogs de estas chicas anoréxicas las cuales veneran a Ana, que es la anorexia y Mia que es la bulimia y ellas se catalogan de “princesas”.
Me parece en realidad absurdo que unas chamas con toda una vida por delante se pongan con lemas estúpidos como uno que vi “La comida destruyó mi vida y ahora me estoy recuperando”. Yo confieso, tengo mis complejitos, apenas veo signos de celulitis muy pronunciadas en mis piernas empiezo a entrenar como loca con la intención de ponerme como roca, pero no con la intención de privarme el derecho a comer ni a poner en riesgo mi vida sólo por verme mejor físicamente.
Por ahí dicen que las personas de la realeza comen bien, cosa que se contradice con el concepto de princesas; por otra parte entiendo que es una enfermedad, así se estén quedando en el hueso dirán que se ven gordas y que parecen unas ballenas. Esto necesita ayuda psicológica, pero este “frente unido” virtual se caracteriza normalmente por rechazar ayuda de personas que quieran ofrecerle una mano amiga.
En un mundo frívolo en donde vivimos mucho de la superficialidad y sobretodo un país como Venezuela que se ve como un ganador en el ámbito de la belleza internacional, nos sube en gran cantidad el ego cuando nos sentimos bellas; pero la verdadera princesa está dentro de nosotras, así seas gorda, flaca, fea, sexy con problemas congénitos o diferentes circunstancias por las cuáles puedas sentirte “desgraciada”. La verdadera belleza es la interna, de nada vale que seas la mujer más hermosa del mundo de manera física cuando por dentro estás podrida, no valoras las cosas sencillas de la vida y gozas de los placeres diarios como por ejemplo ¡COMEEER!
Si tú, princesita llegas a leer este post, reflexiona. Hay miles de personas que quizás no son perfectas como tú o como yo; y son felices, no necesitas pesar 40 kilos para ser hermosa, no necesitas matarte de hambre, no tienes que rendirle culto a Ana o a Mía para poder ser feliz en tu vida, de ellas no depende tu éxito. Tu “imagen” no te durará toda la vida, cuando seas una viejita de 80 años lo que marcará tu “estilo” e “imagen” es tu posición fuerte ante la vida, tu temperamento, las ganas de echar pa’ lante y lo valiente que fuiste en tu vida y serías recordada con mucho orgullo por tu descendencia, amistades o quienes te hayan conocido, no una debilidad que te consume te ocasiona problemas y podría llevarte hasta la tumba.
Por eso yo prefiero ser una plebeya que una princesa.
Cada vez que me adentraba más en la lectura me di cuenta que era (ella) una especie de emo anoréxica que incluso daba instrucciones de cómo vomitar exitosamente después de comer, un domingo había leído en El Nacional un reportaje que describía el grupo de blogs de estas chicas anoréxicas las cuales veneran a Ana, que es la anorexia y Mia que es la bulimia y ellas se catalogan de “princesas”.
Me parece en realidad absurdo que unas chamas con toda una vida por delante se pongan con lemas estúpidos como uno que vi “La comida destruyó mi vida y ahora me estoy recuperando”. Yo confieso, tengo mis complejitos, apenas veo signos de celulitis muy pronunciadas en mis piernas empiezo a entrenar como loca con la intención de ponerme como roca, pero no con la intención de privarme el derecho a comer ni a poner en riesgo mi vida sólo por verme mejor físicamente.
Por ahí dicen que las personas de la realeza comen bien, cosa que se contradice con el concepto de princesas; por otra parte entiendo que es una enfermedad, así se estén quedando en el hueso dirán que se ven gordas y que parecen unas ballenas. Esto necesita ayuda psicológica, pero este “frente unido” virtual se caracteriza normalmente por rechazar ayuda de personas que quieran ofrecerle una mano amiga.
En un mundo frívolo en donde vivimos mucho de la superficialidad y sobretodo un país como Venezuela que se ve como un ganador en el ámbito de la belleza internacional, nos sube en gran cantidad el ego cuando nos sentimos bellas; pero la verdadera princesa está dentro de nosotras, así seas gorda, flaca, fea, sexy con problemas congénitos o diferentes circunstancias por las cuáles puedas sentirte “desgraciada”. La verdadera belleza es la interna, de nada vale que seas la mujer más hermosa del mundo de manera física cuando por dentro estás podrida, no valoras las cosas sencillas de la vida y gozas de los placeres diarios como por ejemplo ¡COMEEER!
Si tú, princesita llegas a leer este post, reflexiona. Hay miles de personas que quizás no son perfectas como tú o como yo; y son felices, no necesitas pesar 40 kilos para ser hermosa, no necesitas matarte de hambre, no tienes que rendirle culto a Ana o a Mía para poder ser feliz en tu vida, de ellas no depende tu éxito. Tu “imagen” no te durará toda la vida, cuando seas una viejita de 80 años lo que marcará tu “estilo” e “imagen” es tu posición fuerte ante la vida, tu temperamento, las ganas de echar pa’ lante y lo valiente que fuiste en tu vida y serías recordada con mucho orgullo por tu descendencia, amistades o quienes te hayan conocido, no una debilidad que te consume te ocasiona problemas y podría llevarte hasta la tumba.
Por eso yo prefiero ser una plebeya que una princesa.



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